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lunes, 5 de marzo de 2018

Tres anuncios en las afueras



Al igual que todos los años en los Goya tenemos un drama social bien patrio, los Oscars no podían ser menos. En lugar de Luis Tosar, de Lugo, ellos tienen a Woody Harrelson, de Texas. Suficiente para que salgamos a las calles pidiendo un Oscar por cualquier mierda que huela a Old West.

Pueblo de Missouri, zona agreste en el culo de Estados Unidos donde la vida se rige por la ley del más fuerte. Nuestro protagonista, una persona taciturna de 60 años al que los fantasmas del pasado han agriado el carácter hasta el punto de vivir fuera de la sociedad, clama venganza. Implacable, plantará cara al sheriff y al alguacil de la ciudad a los que culpa de no hacer nada para encontrar a los forajidos que violaron y asesinaron a su hija. Haciendo gala de una dureza aplastante y unos métodos no siempre dentro del marco de la ley, nuestro particular Llanero Solitario se tomará la justicia por su mano con el fin de llegar al fondo del asunto.
¿Es Clint Eastwood? No, es Frances McDormand en un nuevo refrito.

Lo mejor: Para dar impresión de seguridad y dureza, a los de estilismo no se les ha ocurrido nada mejor que vestir a Frances McDormand como una pandillera del penal de San Quintín.
Lo peor: Woody Harrelson es de Texas y solo hace papeles de tópicos sureños (sheriff, asesino a sueldo, esposo de su prima...) Es como si Luis Tosar solo hiciese papeles de gallego (estibador, traficante, señor indeciso...)
Conclusión: ¿Merece más el Oscar que "La forma del agua"? Sí. ¿Merece un Oscar? No.


domingo, 26 de febrero de 2017

Comanchería


Empezamos el repaso a los Oscars 2017 con la película nominada para hacer bulto. Es un dato triste ver que, incluso entre los supuestos nueve mejores largometrajes del año, hay diferentes ligas. En el caso de Comanchería, estaría luchando por evitar el descenso.

Definida como "western moderno", la realidad es que éstas películas salen solas en los Estates. Son esos clásicos dramas sociales a los que tan acostumbrados estamos aquí.

Drama social español: Dos hermanos, uno más cabal y guapo; otro más problemático y calvo, llevan una fútil existencia en Vallecas, Sureste de Madrid. Agobiados por las pocas oportunidades laborales y la necesidad de hacer frente a la hipoteca de su piso, se ven irremediablemente abocados a caer en una espiral de autodestrucción. En un acto de pura necesidad compran un Citroën BX y se deciden a robar la sucursal de la Caja de Ahorros de Castilla La Mancha.
En el torpe y atropellado asalto, consiguen huir con 7.000 €. Un balón de oxígeno para su situación.
Lo que no saben todavía, creyéndose indemnes del crimen, mientras disfrutan de un bocadillo de calamares en una estación de repostaje Repsol, es que el Teniente de la Guardia Civil Manuel Cifuentes (interpretado por José Coronado) ha comenzado su búsqueda y captura.

Drama social yankee: Dos hermanos, uno más cabal y guapo; otro más problemático y calvo, llevan una fútil existencia en Odessa, Suroeste de Texas. Agobiados por las pocas oportunidades laborales y la necesidad de hacer frente a la hipoteca de su granja, se ven irremediablemente abocados a caer en una espiral de autodestrucción. En un acto de pura necesidad compran un Ford F150 y se deciden a robar la sucursal del Wells Fargo & Co.
En el torpe y atropellado asalto, consiguen huir con 7.000 $. Un balón de oxígeno para su situación.
Lo que no saben todavía, creyéndose indemnes del crimen, mientras disfrutan de un Hot Dog con extra de pepinillos en una estación de repostaje Texaco, es que el Sheriff del Condado Marcus Hamilton (interpretado por Jeff Bridges) ha comenzado su búsqueda y captura.

Estos rollos no deberían ser suficientes como para estar nominados a nada. Pero bueno, ¿qué sería de los Goyas sin algún drama social? Los Oscars no pueden ser menos.

Lo mejor: El magnífico método de búsqueda de la policía. Jeff Bridges y su compañero se sientan en una cafetería frente a un banco aleatorio, de un pueblo aleatorio, y a esperar por si aparecen los ladrones.
Lo peor: La preocupante falta de gestión contable de los asaltantes. En cada robo a un banco, entierran el coche para deshacerse de las pruebas. Según se dice en la película, roban tan solo una media de 7.000 $ por asalto. No me salen del todo las cuentas...
Conclusión: En Texas no eres ladrón de bancos porque no quieres. Y es que este Estado sureño está como un solar. Bancos sin clientes ni seguridad en pueblos aislados y sin un alma. De hecho, es tan preocupante la despoblación que sufre, que sólo les persiguen dos policías. Frente a este panorama, es un paseo para los asaltantes durante toda la película.
Sede del Banco Mundial en Texas: Como ya he dicho, los ladrones de bancos campan a sus anchas por un desolado Texas; hasta que topan con el último banco. Un último banco que aglutina toda la densidad de población de Texas en cien metros cuadrados. Obviamente, la mala fortuna de ir a parar con un banco repleto de miembros de la Asociación Nacional del Rifle el día de cobro hace que se les complique el día.