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viernes, 27 de octubre de 2017

Tarantino

Mes triste, ha cerrado Aficciones, una web en la que puntualmente colaboré.
Como despedidad, rescato la que en mi opinión fue el mejor texto que publiqué.

No quisiera dejar pasar ni un segundo para empezar a hacer amigos. Así que no veo mejor momento para recordar una de mis más polémicas frases:

“Tarantino, el director de los que no tienen ni puta idea de cine”. 

No me juzguéis todavía. He de reconocer que esta controversia barata no es del todo cierta. Pero sí es germen del asunto que me trae hoy aquí. Hace años que observo un comportamiento común entre mis coetáneos. Se trata de la tremenda admiración hacia el fantástico (lo digo de corazón)  cineasta Quentin Tarantino. Admiración que se convierte en fanatismo a la hora de explicar sus cine. Fanatismo que se torna extremismo cuando de defenderlo ante ingratos como yo se trata.

Y yo me pregunto, amigo Tarantino: ¿Qué les das?

¿Qué tienes para ser idolatrado? ¿Por qué la gente te admira por encima de tantos otros? ¿A qué se debe que tu aura resplandezca siempre brillante? ¿Por qué nadie reconoce que el diálogo de “Like a Virgin” es una gilipollez? ¿Por qué Pulp Fiction me aburre? ¿Por qué, a pesar de tu legión de incondicionales, nadie ha visto Jackie Brown? ¿Por qué Malditos Bastardos (edito: Odiosos 8) me parece tu mejor película? ¿Por qué cada día se te acerca más la barbilla a la boca? ¿Por qué no te metieron en la cárcel por Death Proof? ¿Por qué en Django veo un leve rayo de esperanza? ¿Por qué no te puedo amar como el resto? ¿Qué me pasa, Quentin?

Así que me decidí a revisar de nuevo lo que para muchos es la cúspide de su cine. Kill Bill. Las dos, por si acaso. Quería saber qué era lo que veía la gente en aquel refrito de películas y géneros olvidados. Qué veían en ese popurrí de elementos. En ese remix de panchitos y pipas. En esa recopilación de ambientes y escenas digna de documental de cine. Y entonces, mientras disfrutaba de una lucha con katana en pleno desierto cowboy, lo comprendí.

Tarantino es El Cine. Es el remix de los top de YouTube. El recopilatorio de lo mejor y lo peor metido a capón. Es la lista de “Películas que ver antes de morir” que nunca verás. Tarantino te trae dosis de cine suficientemente asequibles como para ser digeridas. A la gente le gusta tirarse el rollo, le gusta saber de cine y le gusta tener una opinión asentada. Pero no le gusta tragarse mierdas en blanco y negro. La gente pasa de perder tiempo en los clásicos de cine. La gente lo quiere todo ya. Y ahí aparece Quentin Tarantino. Es como el Ferrero Rocher. La exquisitez de Isabel Preysler en el supermercado de barrio. Tarantino es la calidad asequible. Tarantino es una opinión válida, asentada y suficientemente profesional.



Y no sólo es la wikipedia del cine. Tarantino es un Estatus. Tarantino es lo caro de lo barato. Es beber Jack Daniel´s con Coca-Cola. Suficientemente lejos de la pedantería pero un paso por delante de la vulgaridad. Tarantino es quedar bien. Es ver cine sin verlo. Es saber de cine sin saber. Es quedar bien. Saber de todo y de todo entender.

Yo te alabo, de verdad, fan de Tarantino. Sabia elección. Mejor esto que ser un moñas. Tarantino es la jugada ganadora. ¿Qué quién es mi director favorito? Tarantino, porque es un transgresor. Y ya está, quedas como un señor. ¿Cine antes de los años ’90? Lo que el Viento se Llevó y alguna de gladiadores.

lunes, 20 de octubre de 2014

La vida secreta de Walter Mitty


¿Sabes por qué estás leyendo esto? Porque eres un triste.

No te ofendas, es la realidad. Eres mero espectador de una vida que se escapa entre tus dedos. Tu reino es la silla y tu horizonte esta pantalla. Tu vela interior se consume mientras una lágrima recorre tu mejilla. Pero no temas, estoy aquí para ayudarte. Estoy aquí para traerte la palabra de Walter Mitty y así poner freno a tu caída libre hacia una espiral de penosidad.

Y es que a Walter Mitty le pasaba como a tí. Un navegante en un mar de dudas e inseguridades que convirtió la desidia en su forma de vida. Un hombre atrapado en un vórtice rutinario que le impedía ver más allá de su cueva.
Hasta que, de la noche a la mañana, un inesperado suceso hizo tambalear su imperio de sosez y autismo. Walter se vio obligado a VIVIR.

¿Que cómo lo hizo? He aquí algunas sencillas acciones que ayudaron a Walter a disfrutar la vida al máximo.

Viaja a Groenlandia. Un viaje te ayudará a despejar la mente. Si quieres subir índices de felicidad te recomiendo que lo hagas como Walter, con una chaquetilla de entretiempo. Siente la felicidad en el pecho. No dejes que un abrigo se interponga entre tu cuerpo y grados bajo cero de vida en estado puro.
Viaja en helicóptero con un piloto borracho. Este es un punto importante. El alcohol desinhibe a las personas y hace que se muestren tal como son. Si bebes, conduce.
Pelea contra un tiburón. La agresividad en su justa medida desata endorfinas.
Putea al prójimo. Roba la única bici que hay en Islandia y, cuando te canses, destrózala. Si la gente que te rodea está triste parecerá que tú eres más feliz. Psicología básica.
Tima a un niño. Consigue un longboard de 100$ a cambio de un muñeco de 20$. El hecho de ser el claro beneficiado en una transacción con un niño hará que tu autoestima suba y te hará sentirte como el poderoso ser que realmente eres.
Patina como un Pro. Desciende en tu recientemente adquirido longboard como el mismísimo Tony Hawk. Patinar mola. Tú molas.
Sube al Himalaya. Un clásico de la superación personal. Además si lo haces en soledad, mucho mejor. Así tendrás tiempo de pensar en tus cosas.
Juega al fútbol con Sean Penn. Un pique sano afianzará vuestra amistad. Descubrirás que no estás sólo en el mundo y que la vida está llena de pequeños momentos como éste que merecen ser disfrutados. Juega hasta que la cálida y anaranjada luz del ocaso se disipe tras las altas y nevadas cordilleras del Himalaya.
Ataca a un policía. Enfréntate a la vida sin miedos. Tu llevas las riendas de tu destino. Nada ni nadie puede pararte en tu camino hacia la felicidad.
Se portada de la revista Life. La guinda que corona el pastel de tu, ahora, maravillosa vida.

Llegados a este punto ya deberías saber lo que es exprimir cada momento. A partir de aquí tus ojos irradiarán un irreal color verde. Por fin has entendido que la vida está ahí fuera, esperándote a ser disfrutada. Levanta la vista y deja salir a esa persona guay que llevas dentro.

Lo mejor: Gracias a esto, Walter encuentra el valor necesario para invitar a salir a la mujer de la que está enamorado.
Lo peor: Acto seguida la agarra de la mano creando una situación bastante incómoda. El saber disfrutar de la vida no trae implícito ser conocedor de las reglas básicas de sentido común y de interacción con otras personas.
Conclusión: Puta bida tete.

martes, 2 de septiembre de 2014

Under the skin


He de reconocer que fui a tiro hecho. Antes de sentarme a ver la impasible cara de Scarlett Johansson durante 108 minutos, me leí un par de críticas y sinopsis. Gracias a mi hábil adelanto al devenir del futuro, pude hacer frente al desnudo de la protagonista sin demasiados sobresaltos y, lo que es más importante, pude seguir el desconcertante guión de la mejor manera posible.

Parece ser que Scarlett es una viajera del espacio. Una extraterrestre que viste ropajes de puta muerta (no es una forma de hablar). Scarlett también tiene un jefe. Una especie de "chulo" que la manda a hacer maldades por él. Este colega está representado por el estereotipo de la dureza. Un motorista taciturno que va siempre vestido con el mono de motorista y echa miradas de reojo.

¿Y a qué debemos la visita de Scarlett a nuestro querido planeta? A ligar y matar.
Nuestra sosa protagonista, cual pervertida, se dedica a patrullar las calles en una furgoneta en busca de hombres a los que camelar. Obviamente, Scarlett y su folloneta son reclamo más que suficiente para que solitarios hombres con graves problemas de dicción caigan en la trampa.
Así es como nuestra rubia intergaláctica teñida de moreno engaña a sus confiadas víctimas y, de una forma muy poética, acaba con sus miserable existencia.
¿Con qué motivo Scarlett embauca hombres para luego matarlos? Eso ya hay que preguntárselo a su jefe, el motorista taciturno.

Pero tras unas cuentas incursiones furgonetiles, llegamos al loquísimo giro de guión. En una de sus cacerías nocturnas, Escarlata se encuentra con un hombre con una deformidad física. En ese momento la implacable asesina venida de las estrellas ¡siente piedad! Oh, los sentimientos y emociones humanas... su negro corazón comienza a latir.
Es aquí cuando decide abandonar el camino de la masacre humana y acercarse al complejo entramado emocional de los humanos. Grave error. Lo que no sabe es que a los humanos nos das la mano y te cogemos el brazo.

No hace falta decir que las poderosas garras de la maldad humana consigue convencer a nuestra vecina intergaláctica que este no es sitio para una pobre y desvalida sosainas. Para los que sois más despistados, esta es la parte de pensar de la película. Ya sabéis, el bien, el mal... esas cosas. Al final, ¿quién es la víctima? Tachán. Piensa. Fin.

Lo mejor: No me creo que un ser venido desde años luz de distancia tenga que recurrir al sucio truco de la furgoneta y los caramelos para secuestrar gente. Grande, señor guionista.
Lo peor: El penoso momento en que mata a un surfista de una pedrada (sí, de una pedrada, volvemos al tema de "ser venido del espacio al que se le presumen medios tecnológicos") y su posterior arrastre por la playa quita bastante temeridad al personaje de Scarlett.
Conclusión: A pesar de los consejos de mis padres, yo me hubiese subido a la furgoneta.





miércoles, 25 de junio de 2014

Nymphomaniac vol. 2


Si sois cinéfilos, ved Nymphomaniac. Pero sólo si sois gente normal y con sentido del humor. Si sois el típico cinéfilo pesado e intelectual no la veas porque te vas a cabrear. Hacedme caso.
Ahora, para el que no tenga intención de biengastar cuatro horas de su vida, aquí os resumo la segunda parte de la excitante vida de Joe, nuestra ninfómana favorita.

Nos situamos. En el volumen 1 nos encontrábamos a Joe "CamaRevuelta" que había sido acogida en el hogar del buen samaritano Seligman. Ambos mantenían una monótona conversación centrada en los vaivenes sexuales en los que Joe participó durante su juventud.
En esta segunda parte, Joe "FaldaLoca" nos relata sus magreos más recientes. Ojito que vienen curvas.

Joe "TiroAMatar" ya es adulta. Ya no es la chiquilla inocente que se cepillaba a propios y extraños. Ahora va en busca de nuevos retos. Guerras de sables con negros o iniciarse en el sadomasoquismo son algunos de ellos. Pero esto ya no llama la atención al espectador. Ya estamos aburridos de ver al chocho de Joe hacer malabares. Es por eso que Lars decide dar un vuelco al guión: Joe quiere desintoxicarse del sexo.

A estas alturas de la vida, Joe "NalgasAzotadas" tiene un hijo (oh! Sorpresa). Un precioso niño que, obviamente, es totalmente incompatible con los horarios pendencieros de su madre. Aún así, Joe "MadreDelAño" en lugar de buscarse una niñera, prefiere dejar al niño solo en casa mientras ella sale a que la apliquen una suave sesión de sado. Hasta que un dia, susto. El niño se levanta de la cama y Lars decide hacer un homenaje a otro filme suyo.
Total, que Joe "laArrepentida" decide ir a los típicos grupos de autoayuda. Pero vamos, la cabra tira al monte y poco le dura la desintoxicación.
En lugar de eso, Joe "Emprendedora" decide hacer algo útil con su problema. Joe se mete a cobradora de deudas. Como lo oís. Igual que Rocky antes de ser boxeador.
Joe "LaFustigadora" aplica años de conocimientos sadomasoquistas para torturar a los deudores. A estas alturas a Lars Von Trier ya se le ha ido la olla por completo. Ver a Joe "CobradoraDelFrac" junto con su banda de matones azotando el culo de un pobre hombre para que pague es un espectáculo digno de ver.
Pero por si faltaba algo, Joe decide "adoptar" a una sucesora para que siga con el negocio del cobro. Una niña con una oreja más grande que otra pero muy avispada. Obviamente Joe "LeDoyATodo" y la niña de la oreja se frotan de vez en cuando.

A todo esto, Seligman (el señor al que Joe le cuenta la historia, por si se os ha olvidado) continúa con sus referencias de listo y su actitud de "todo lo se y de todo entiendo".

Así, llegamos AL FINAL. Con mayúsculas. A mí normalmente me la suda y suelo contar todo, pero en este caso haré una excepción. De verdad, hay que verlo. Todo lo que diga yo aquí quedará irreal. Sólo adelanto que satisface todas mis expectativas y resolvió mi gran duda de: ¿Habrá lío entre Joe y Seligman? Fin.

Lo mejor: El final. Mágico. Penoso. Todo a la vez.
Lo peor: Te has quedado con todas las ganas. También es posible que yo sea un exagerado y mi criterio dudoso, pero lo que es innegable es que Lars sabe (o no, según se mire) cerrar una película.
Conclusión: Yo estoy enfermo. Al igual que Joe. Me trago lo que sea.



lunes, 26 de mayo de 2014

Nymphomaniac vol. 1


Lars Von Trier, el adalid de la triquiñuela. El mago de la barba postiza. Inventor de la técnica de distraerte con una mano mientras con la otra te da una torta. Embajador de la frase: "Un buen envoltorio dignifica cualquier mierda."
Pero con Nymphomaniac ha dado un paso adelante. Se acabó de engatusar al público con bellas imágenes. Es el momento de sacar la artillería pesada. Poner un argumentos de peso sobre la mesa. Es el momento de mostrar pollas.
Pero no os llevéis ha engaño. Esto no es una película erótico-festiva. Es peor:

En una oscura y fría noche, Seligman, un hombre en el invierno de su vida, deambula por las calles de cartón piedra aledañas a su hogar. Con lo que no cuenta es que su rutinaria vida como extra profesional de cine se verá interrumpida por un fortuito encuentro. Una desgarbada mujer yace inerte frente a él.  
Seligman, como buen samaritano, se preocupa por su estado y la invita a descansar a su decadente hogar. Lo que no sabe es que a quien acaba de abrir las puertas de su morada es a... ¡Joe "la Ninfómana"!

De esta forma nos encontramos metidos en lío. Joe "BragaRápida" encamada y mojadita, mientras Seligman permanece sentado a su lado. Pero por una vez en su vida, Joe decide no cepillarse a nadie. En su lugar, comienza a narrar su historia. Mala suerte, Seligman...

Así empezamos a ser testigos de una conversación en la que a cada interlocutor parece no interesarle lo que le cuenta el otro:
Por un lado Joe "la SinTecho" comienza a contar sus más íntimos relatos desde el principio de los tiempos. Esta historia en ocasiones es bastante inverosímil. Haciendo cuentas rápidas, Joe "la Monja", se ha acostado con unos mil hombres (para que os hagáis una idea, Barney Stinson celebra su ligue número 200).
Dramatizada con dosis de culpa y pesadumbre, la historia de Joe "MeHagoLaVíctima" es el caldo de cultivo perfecto para que Lars se vuelva loco filmando magreos y felaciones.

Mientras Joe "EnaguaFloja" aburre con sus idas y venidas, Seligman hace de psiquiatra. Realmente, Seligman no es más que un mensajero de Lars para intentar dar un sentido a todo este entramado genital. Obviamente, Seligman es un flipado y sus intervenciones se basan en encontrar símiles y justificaciones de las actuaciones sexuales de su huésped. Metáforas sobre la pesca, alusiones a la proporción áurea y vaguedades sobre los números de Fibonacci hacen que Selligman sea, como poco, un motivado.

Hasta aquí, los líos de cama de Joe "Joven". En la segunda parte continuaremos viendo el culo durante dos horas a Joe "Adulta". Continuará...

Lo mejor: Hay un momento mítico que pasará a mi memoria cinematográfica y que se mueve en la delgadísima línea del bien y del mal: Cuando a Joe le "llora" el chocho nada más fallecer su padre. Madre mía, es que eres un puto trilero, Lars.
Lo peor: Me corroe la duda de si Joe se liará con Seligman en la segunda parte.
Conclusión: Cada día le tengo más aprecio a Lars. Más y menos. A la vez.










jueves, 26 de diciembre de 2013

El Consejero


Recuerdo que "El Consejero" me defraudó mucho antes de ni siquiera verla. Al mirar el póster, durante un breve espacio de tiempo, me pareció ver a Nicholas Cage brillar entre el elenco de bien pagados de Hollywood. Pero mis sueños y esperanzas se desvanecieron como lágrimas en la lluvia al percatarme que lo había confundido con un Javier Bardem recién sacado de Photoshop... Y como lo que mal empieza mal acaba, vi la película.

Para empezar, una queja enfermiza. En la versión original, la película se llama "The Counselor" porque al puto Fassbender le llaman, precisamente "Counselor". Aquí, en un país con un claro déficit de personal cualificado para traducir títulos, "El Consejero" es llamado durante toda la película "Abogado". No es tan difícil ponerse de acuerdo en una acepción del término y unificar.

Ahora ya nos centramos en la película en sí.
En líneas generales, y sin querer caer en el reproche fácil, la trama va de "a ver quién tiene la polla más grande". Imaginaos una orgía, donde cada participante espera pacientemente hasta que llega su turno. Cuando llega su momento y la cámara le enfoca debe aprovechar y demostrar sus cualidades con el fin de quedar por encima de sus "competidores". Para ello utiliza todos los recursos que tiene en sus manos, alargando innecesariamente la situación y enmascarando todo esfuerzo físico y mental bajo una fachada de pasotismo y prepotencia al estilo: "Esto lo hago siempre y miradme, ni sudo".

A lo que voy, si alguno se ha perdido con mis símiles. La película está cimentada en continuos monólogos a cargo de actores con los párpados a medio caer en señal de despotismo. Todo un alarde actoral capaz de sacar oro y bostezos de un guión lamentablemente vacío.
Y es que realmente no se muy bien de que va el tema. Una relación Bardem - Díaz - Pitt - Fassbender -Cruz cogida con pinzas que gira en torno a un trapicheo de droga en la frontera Tex-Mex.
Es por eso que, ante tal cantidad de lagunas, haya que rellenar la película como sea. Y qué mejor forma que dar a cada actor sus veinte minutos de gloria. Veinte minutos que cada cual rellena con la historia que más le place. Algunos hablan del tiempo, otros sobre sexo, sobre la vida o sobre el espacio infinito. Eso sí, con unas reglas: La conversación a de ser incoherentemente profunda y trascendental y sobre todo, tratar a tu interlocutor con aires de superioridad. Como si la gilipollez que le estás contando le estuviera cambiando la vida.
Y entre medias de este "Club del Monólogo" se cuece una historia blandengue de droga, poder y violencia cuyo único fin es ir matando periódicamente a los actores protagonistas y, de paso, evitar que el espectador muera de aburrimiento.

Lo mejor: Gracias a películas como esta, he aumentado considerablemente mi nivel de divagación, por lo que muchas veces podéis comprobar que mis críticas, a pesar de estar llenas de paja, parecen serias y coherentes.
Lo peor: Mil películas que hagan de este estilo, mil mierdas que me tragaré.
Conclusión:  Pitt tiene el pelito grasiento, Díaz va camino de MILF, Bardem se parece a Cage, Cruz morirá sosa y a Fassbender ya le pueden pasar penurias que no perderá la elegancia.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Only god forgives


Mirad bien el póster de la película. Prestad atención al personaje que sale. Ese hombre que mira de reojillo es nuestro protagonista. No, no es Ryan Gosling. Ese rostro implacable es Julian. Y cuando digo que ese es Julian me refiero a que Julian siempre es así.

Ese es Julian cuando se entera de que su hermano ha muerto. Esa también es la cara de Julian cuando introduce un dedito entre las bragas de una pilingui. La misma cara que pone cuando le rompe un vaso en la cara a un borracho. Ese es Julian cuando duerme. Julian cuando despierta y Julian cuando desayuna. Ese es el rostro de un hombre en busca de venganza.

La misma expresión cuando su madre le abraza y apoya su mejilla contra su entrepierna. La misma cuando mata o salva una vida. Este es Julian sentado y de pie. Julian encendiéndole un cigarro a su madre. Julian encendiéndole otro cigarro a su madre. Julian tras encenderle un cartón a su madre. Julian al ver a su madre morir de tabaquismo. Julian dándose cuenta de que su madre era una Milf.

No dudéis en que ese es el semblante de Julian cuando agarra a un chino de la boca y lo arrastra por un pasillo. Ese es Julian de día y de noche. Haciendo pesas y comprándolas hechas. Julian pegándose y Julian recibiendo una mano de hostias de catálogo.

La misma faz ya sea en un karaoke o en un ring de boxeo. Julian mirando al infinito. Julian leyendo el prospecto de un medicamento. Julian cuando le hablan. Julian cuando escucha. Julian cuando responde con un monosílabo treinta segundos después de que le hayan preguntado.

Julian también es así cuando corre, cuando anda y cuando rueda por el suelo. Ese es Julian cuando lee este blog. Julian cuando se da cuenta de que sólo habla inglés y no entiende lo que escribo. Este es Julian cuando Kristen Stewart le gana en un concurso de mímica.

A la cara de Julian le gusta pasear de noche. Le gusta mantenerse firme cuando las sombras proyectadas perfilan sus rasgos. Su cara es feliz cuando las luces de neón crean contrastes cromáticos sobre ella. Su cara es feliz. Julian es feliz. Así es Julian feliz.

jueves, 26 de abril de 2012

Somewhere


Hay un género cinematográfico que yo lo denomino "que no pasa nada".
Hay muchas películas donde, aparentemente, "no pasa nada".  No hay una estructura básica de inicio-desarrollo-desenlace. Se nos presenta la vida más o menos cotidiana de unos personajes durante cierto periodo de tiempo. Un género más que digno y difícil que nos ha dado grandes películas tan dispares como "Amarcord", "Un tipo serio" o el precedente "Lost in Translation".
Pues bien, ahora que me he hecho el listo, decir que "Somewhere" pertenece a este género.
O lo intenta.
La película habla de Johnny, una estrella de Hollywood. Famoso, rico, guapo, con un Ferrari, con barcos y con putas pero con un enorme vacío existencial. Fin. No es mal argumento. Es más, parece ser que Sofia Coppola sólo sabe hacer películas así, por lo que en principio debería estar bien llevada. Pero no.

En principio no empieza mal. Hay momentos en los que sientes la soledad del protagonista. Su desidia y la sensación de llevar una vida vacía. Pero la colega Sofia no engaña a nadie. Desde la primera toma vemos que va claramente a alargar la película. Y es que en Somewhere realmente "no pasa nada".
Aquí está el problema. Es una película forzada. No tenemos nada que contar y nos empeñamos en hablar.
Todos (y cuando digo todos me refiero a todos) los planos están excesivamente alargados. Que no me vengan con que es una película pausada. Es una película llena de paja. Cada plano es más innecesario y está más bochornosamente estirado que el anterior. Hace mucho tiempo que no veo algo tan patético.

Realmente el vacío existencial del protagonista nos la suda. Muchas veces porque no existe tal vacío. Así que tras empatizar con la desidia del protagonista por medio de nuestro propio aburrimiento, entra en escena la hija, Elle Fanning. A partir de aquí el interés de la película decae hasta cotas irrisorias. La hija llena inmediatamente gran parte del vacío del protagonista, por lo tanto ya no hay nada más que contar. La hija es feliz, Johnny se siente más a gusto consigo mismo. ¿De qué va ahora la película? Entramos en una insufrible hora de payasadas padre-hija. Juegan a la consola, se bañan en la piscina, se toman un refresco, comen helado... Todo esto sin cambiar el ritmo cansino, a pesar de que la película haya dado un giro de 180º. ¿Por qué? Porque no tenemos nada que contar.

Así llegamos al final. La hija se va a un campamento de verano o algo así y Johnny vuelve a caer en su abatimiento. Entonces, la gran Sofia Coppola nos mete unos minutos más de paja y nos deleita con uno de los finales más estúpidos y flojos de los últimos años.

Así que tras hora y media apurada, no hemos visto nada. Hemos llegado a Nowhere (soy un mago de los juegos de palabras, lo sé). Pero lo peor es que a la gente pedante le mola esto. ¿Por qué? Porque Sofia Coppola es guay. Ella es modern, indie, sensible, metafórica y sutil.
Elle Fanning se lleva. Chris Pontius (de Jackass) es guay. Aparición estelar de Benicio del Toro. Ponemos música de los Strokes y de Phoenix. Hago lo que quiero y ruedo lo que quiero porque soy muy intimista. ¿Que no tengo nada que decir? Da igual, ya sacarán algo los que vean la película. ¿Que no te gusta mi película? Me importa una mierda porque tú no molas.

Lo mejor: Ahora cualquier película me parece trepidante.
Lo peor: La necesidad que tiene la gente de hacerse escuchar.
Conclusión: Padre e hija son unos paquetes y juegan al Guitar Hero en nivel fácil.

martes, 7 de febrero de 2012

Mulholland Drive



Mulholland Drive
Director: David Lynch
Año: 2001
Reparto: Naomi Watts, Laura Elena Harring, Justin Theroux y papanatas varios.

Yo por lo general no me suelo meter en camisas de once varas, pero mira, me voy a poner un reto a la altura de Mouth On Fire: Mulholland Drive. Ésta, amigos, es una película que tiene un propósito clarísimo; decirte a la cara que eres gilipollas. Pero gilipollas-gilipollas; lo que viene a ser tonto del culo, vamos. Si al final de la película en vez de créditos hubiera salido un cartel que pusiera “¡Idiota! ¡JAJAJA!.”, así bien grande, me hubiera quedado muchísimo más tranquilo, de verdad. Pero como no sale, me quedo con la duda ¿Seré idiota? ¿Es David Lynch un dios narrativo al que no entiendo por mi estupidez congénita? ¿Son los que alaban esta película semidioses con infinita amplitud de miras? Nunca lo sabré. Pero ojo con el palmarés:

2001: Premios Oscar: Nominada a Mejor dirección

2001: Premios Globos de Oro: 4 nominaciones (Película, director, guión, BSO)

2001: Premios BAFTA: Mejor montaje. 2 nominaciones

2001: Premios Cesar: Mejor película extranjera

2001: Festival de Cannes: Mejor Director (David Lynch). 2 nominaciones

2001: Festival de Toronto: Mejor director

2001: Festival de Sitges: Nominada a Mejor película

2001: Círculo de Críticos de New York: Mejor Película

2001: Círculo de Críticos de Chicago: Mejor película, director, actriz. 5 nominaciones

2001: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor director
2001: National Board of Review: Mejor actriz (Naomi Watts)

2001: Independent Spirit Awards: Mejor fotografía

Pues no lo entiendo, porque de verdad que esta película no hay por dónde cogerla. Nada tiene sentido, cojón. Y aquí sale el Capitán Obvio y me dice: ES QUE NO ES UNA PELÍCULA PARA ENTENDERLA, SINO PARA SENTIRLA. ¡No me digas! Un rodillazo en los cojones también es para sentirlo y no entenderlo, y los dos joden bastante; en eso se parecen. Y a todo esto ¿De qué va? Pues francamente, no lo sé y a estas alturas, me la pela.
Si investigas por Internet, las teorías alcanzan niveles propios de este tío (¡Hay un link! Eh!). Puede que sean dos cosas:
Uno: Lynch no quería que se entendiera y empezó a remover una historia con sentido hasta hacer un rico puré alucinógeno.
Dos: Aquí nada tiene la más mínima lógica y mucho me temo que alguien se está riendo de mí…otra vez. El tema es que apenas hay críticas negativas a esta película por Internet. La gente en general dice como como esta: “Yo…entendí Mulholland Drive a la primera..Etjem, etjem. Es todo una reflexión sobre lo alienada y chunga que está la sociedad, la relación entre el yo y el superyo, así como con parte de las teorías de Jung.” Pero tú y yo sabemos que de listos está el mundo lleno.

El problema de narrar algo, así, al buen tuntún, es que si al final no quieres contar nada consigues una mierda sin par. ¡Objeción!, diréis con énfasis. Si le pones un poco de ganas para contar algo, te sale Reservoir Dogs. ¿Captas, Lynch?. La mera experiencia estética es decir: “¡Ooooh, es tan PROFUNDO….! Capto el significado con mi hipsterómetro.” No me jodas, di que no entiendes ni papa y acabamos antes.

Pero pongo un resumen (que en este caso, sirve de bien poco…) : “Una joven alegre y algo ingenua, Betty, llega a Los Angeles dispuesta a ser una gran actriz , y se aloja en el apartamento prestado por su tía. Allí se encontrará con Rita, una mujer amnésica, única superviviente de un accidente en la carretera de Mulholland Drive. En la misma ciudad, un egocéntrico director de cine ve cómo tiene que someterse a los productores de su película, que le imponen a la protagonista. Las tres tramas se entrecruzarán misteriosa y oscuramente en búsqueda de su identidad perdida, con personajes que se debaten entre el amor y la muerte, entre el éxito y el fracaso”. Jajaja, pobre iluso que te crees que verás un thriller; no tienes ni idea de dónde te estás metiendo. Cada escena es un WTF que supera al anterior. 

El estilo Lynch es este: Escribo una historia por lo general normal, me tomo un chupito de absenta. Recorto el guión en trocitos y los tiro al suelo. Chupito al canto. Los recojo y los pongo encima de una mesa y reescribo lo que salga. Chupitazo y algo de LSD. Incluimos paranoias varias. Una pincelada de ambiente opresivo, música lynchiana y voilá, Mulholland Drive.

Su peinado le dice lo que tiene que hacer.

Básicamente, y para que se entienda: Los personajes están como cabras. No se entiende lo que hacen ni por qué. Muchos de ellos salen una vez o dos como mucho protagonizando subtramas (o películas diferentes, sabe Dios). Todo es muy etéreo, subliminal y agobiante: la música, el ambiente, la fotografía…a eso nada que objetar. ¿El guión? Un jaleo elevado a la enésima potencia. Tramas dentro de tramas, flashbacks que no sabes para dónde van ni si son reales, subtramas de chichinabo, ni tiempo ni espacio…Muy guay para comentar si vas pedo, pero no para ver un domingo por la tarde (por ejemplo). Parece ser que la película es un sueño que va al revés, pero luego no. ¿?

Los personajes (los que salen más de dos veces, vamos…) son:

Rita, la amnésica. Pierde la memoria y parece ser que en realidad se llama Diane, tiene miedo de alguien o de algo y se esconde en casas ajenas a dormir. Está para encerrarla y tirar la llave al mar.
Betty: Alegre soñadora que acabará fatal. Le va el rollo bollo pero no lo sabe. Una papanatas sin voluntad propia.
Adam Kesher: Pusilánime (qué palabra) director que se ve presionado por la Mafia para contratar a una actriz llamada Camilla Rhodes. Le putean todo el metraje pero nos importa un pimiento, porque sabemos que al igual que todos los que lo rodean, su historia no llegará a ningún lado y así es. Se parece a uno de Big Bang Theory.

 Siempre están mirando cosas intensamente 
en esta película.

Y para que veáis que no me lo invento, os propongo un juego. Sí señor, crítica interactiva; aquí en Mouth On Fire estamos subidos al carro de las nuevas tecnologías (ni contador de visitas tenemos ¿Para qué? Íbamos detrás de Megaupload en el ránking, así que hemos subido puestos). Yo pongo una serie de escenas que salen en la peli, y vosotros adivináis cuáles me he inventado. ¿Conseguiré que se me vaya la olla lo suficiente? No lo creo, además no suele quedar bien drogarse en el trabajo. ¿Preparados? Pues ale, coged aire y a leer:

(Aviso: no os vais a enterar de qué va esto..al igual que si vierais la película)

1) Hay por ahí un director de cine que le llaman a una reunión. El caso es que vienen dos productores importantísimos a los que todos tienen mucho miedo; a uno de ellos le han traído el mejor expreso del mundo mundial. Los demás de la reunión están acojonados por si no le gusta, no así el espectador que observa alucinado la “tensión” del momento. Pero ¡Oh! No le gusta. Lo vomita en su pañuelo y grita al aire. El otro productor mira al suelo y murmura: “Es la chica, es la chica…”. Delicatessen. ¡Y ATENCIÓN! Que una de las paranoias que hay por Internet relaciona toda la peli con el consumo de café; ese poderoso lobby que maneja a su antojo nuestro destino.


Esta imagen es lo que mejor define la película. 
Mentalmente, se ve así.

2) Un cartero pasea tranquilamente por una calle de esas interminables de L.A., bitches. Al girar un esquina aparece un paquete perfectamente envuelto en el suelo, que el cartero como es lo suyo lógicamente recoge. Tiene una dirección escrita. Mientras el cartero recoge el paquete, un negro con un parche en el ojo vigila desde un ventanal y susurra por un walkie. El cartero entrega el paquete en la que es la casa de nuestra protagonista. El caso es que dentro hay una oreja cortada…Eh… ¡Referencias dentro de referencias!. Sobra decir que la oreja corta el rollo a nuestras protagonistas.

3) Dos tipos muy raros que sólo salen una vez hablan de idioteces en un bar, con referencias a sueños de por medio (¿Vais captando al amigo Lynch?). Que si yo estaba allí, y tu también, y luego yo no…Yo estaba allí, y me miraba. La tensión en estos momentos es insoportable, creo que me tiraré por la ventana antes que seguir viendo esto. El caso es que se van a dar una vuelta. Rodean el restaurante y detrás de un muro sale una especie de mendigo – monstruo ¡Buh! . Uno se desmaya y pasamos a otra cosa.

  
Mendigo medievo-style.


4) Al director le ponen los cuernos ¡En su propia casa! Se enfada el tío susceptible, y tira las joyas de la amante a un cubo de pintura, consiguiendo de regalo un galleto del nuevo amigo de su mujer, por gracioso. Un poco más tarde descubre que los productores vomitadores de café le han vaciado la cuenta. Pobre hombre. Sin embargo, aparece EL COWBOY. Misterioso personaje que simboliza que el advenimiento del Indie country folk está al caer y nos vamos a cagar. Le dice algo así como que deje actuar a Betty en la peli y funcionando. Pues vale.

5) En un sótano vive una especie de enano con traje dentro de un salón acristalado. El productor del café va a decirle….algo, qué más da. El caso es que este enano tiene que ponerse como una grabadora en el cuello para hablar y soltar incoherencias. ¿Será este el que mueve los hilos? Pues parece ser, pero no sale más en la peli. 

 "Señor Lynch, no tenemos mucho guión que rodar.
¡Pues metamos un enano en un sótano! Soy puro genio."

6) Las chicas se enamoran y folletean alegre y explícitamente en la cama, y ésta escena siempre se comenta cuando se habla de la peli, yo sólo digo: por algo será, eh, eh. A una le da un flush y decide en medio de la madrugada que es hora de ir al teatro. Lo más normal del mundo en medio de la noche; no tengo casi manta, deja de roncar, anda llévame al teatro…. Es una especie de cabaret muy raro donde un presentador les dice que todo es una grabación, un sueño (guiño, guiño). Luego canta una y a estas alturas de película tengo un ojo en la pantalla y otro en el reloj, a ver si queda mucho…

7) La tal Rita está amnésica y en su bolso tiene una caja azul. Supongo que esto es importante, pero está olvidada bastante rato. Se hacen amiguitas Betty y Rita, emprendiendo una absurda investigación para ver quién es ella. Sin embargo, nada parece ser lo que parece ser, que a su vez parece ser lo que tú quieras que parezca ser, pero eh, que está todo clarísimo. Al menos eso creo.
El caso es que en un ¿Sueño? ¿Realidad alternativa? el alter ego de Betty pide a un asesino que mate al alter ego de Rita, y éste le da la caja. Al final acaba en manos del mendigo monstruoso que la usará para guardar papelinas o algo similar…
Tira la caja azul al suelo dentro de una bolsa de papel. De ella salen dos viejos en miniatura andando a cámara rápida (volved a leedlo, sí sí). Los viejos en miniatura se cuelan por debajo de la puerta de la casa de Betty, que obviamente no se lo esperaba. Crecen y la acosan riéndose por el pasillo, cosa que pone histérica a Betty, se cae en la cama y se pega un tiro. Se acabó la peli.


La llave del maletero de la Entreprise tiene todas 
las respuestas.

En realidad a todos nos importa un carajo que se pegue un tiro o no, puesto que tampoco sabemos si es real lo que estamos viendo o es una inmensa broma cósmica. Que tenga explicación esta película, es probable. Que sea comprensible, ahí ya está claro que no. Si eres un modernillo, defenderás a Lynch sobre todas las cosas, que para eso lo puso ahí la Madre Naturaleza, para crear clases sociales donde no las había.

En resumen, Mulholland Drive queda muy bien para decir que la has visto, pero como te toque defenderla…no saldrás del binomio bonita-inquietante. Pero ¡Eh! Que Lynch defiende que es una película “extremadamente lineal”. Macho, extremadamente lineal puede ser, yo qué se, Acero Puro o Rambo 2, pero no esto. Quizá esta crítica me haya quedado excesivamente reducida para lo que viene a ser Mulholland Drive, pero creedme cuando os digo que es muy, muy difícil que os guste esta película. Lynch debería pasarse al videoarte sin más que seguro que ahí estará muy contento y feliz. Al fin y al cabo, si no haces películas para que se entiendan lo más mínimo ¿Para qué las haces? Y aún digo más: ¿Quién te da la pasta para hacerlas?, y me atrevo a añadir ¿QUÉ TE FUMAS?

Lo mejor: Mal que me pese, actúan todos muy bien, la música está bien y la fotografía está bien. La escena de cama está MUY BIEN, las cosas como son.
Lo peor: Sin Jack Daniels no se aprecia la película en toda su esplendorosidad.
Conclusión: De las mejores peores películas de la Historia del cine.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Melancholia


Estaba tardando Lars Von Trier en tener una crítica en Mouth on Fire (llena de spoilers y donde cuento el final). Pero aquí está, no se iba a escapar, el  tío dogmático.  Puedes coger un fotograma al azar de una película suya, imprimirlo y enmarcarlo y tendrás una fotografía mil veces mejor y más conceptual que la del 99% de los artistas contemporáneos. (Cuánto daño ha hecho Duchamp...)
Pero a parte de eso, Lars se caracteriza por hacer básicamente mierdas. Se mueve en la delgada línea entre:
-"Tío, Lars, vaya gilipollez de película".
-"Ya pero es que todo es una metáfora. Y además rodada de puta madre".
Con estos argumentos, Lars se mantiene en la cresta de la ola. Elevándose al cielo de la fama gracias a sus cientos de detractores y a sus miles de onanistas seguidores.
Y desde su Olimpo autoinventado nos deleita esta vez con "Melancholia".

Melancholia se centra en la vida de dos hermanas: Justine y Claire (Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg respectivamente). Y para no liarnos, el bueno de Von Trier nos divide la peli en dos capítulos de una hora cada uno.

Parte 1. Justine. Kirsten Dunst celebra su boda. Deduces por su situación sentimental, familiar y laboral que es una persona completamente normal. Bueno, pues a lo largo de las escasas horas que dura la celebración, se empieza a volver gilipollas. Hay que decir que el resto de los invitados también son un poco límites mentalmente hablando y se comportan raro: La madre es una resentida, el padre un golfo, el novio un tontainas, el jefe un payaso, etc. Pero Justine, la novia, se lleva la palma. Empieza a actuar como Frodo cuando se acerca a Mordor, que el anillo le hace comportarse de forma rara, pues igual. Se duerme por las esquinas, se ríe, llora, se zumba a uno, grita a otro... lo típico.
Pero vamos, este es el estereotipo femenino de Lars, una loca bipolar y gilipollas con un fondo maligno.
Total que la tía, de las tonterías que hace, se queda sin trabajo, sin novio y rechazada por familiares y amigos.
Ésta es la parte de la película que habla de la autodestrucción del individuo y esas cosas. Ya sabéis...

Parte 2. Claire. Charlotte Gainsbourg es la hermana normal (dentro de lo que cabe). Esta historia es posterior a la boda. Claire vive con su marido e hijo, y acoge a su hermana Justine (la de la boda), que ahora es una especie de zombie yonki.
Pero ahora al loro. "Melancholia" resulta que es un planeta que probablemente se estrelle contra la Tierra y la destruya. En plan Armageddon.  Por lo cual la supuesta hermana normal Claire se empieza a volver loca. Así que ojito al panorama: Justine totalmente ida. Claire emparanoyada con el fin del mundo. Su marido, super pesado con el telescopio para que miren el planeta Melancholia. Y el hijo empeñado en hacer cabañas con su tía Justine (la zombie que apenas puede ni andar).
Y por si esto fuera poco, resulta que Justine es una especie de Nostradamus que ve el futuro. Lo que le faltaba a Claire para acabar atacada de los nervios. Visto el panorama, el marido de Claire (el del telescopio) se suicida y es dignamente enterrado por su propia mujer con paja y heces de caballo. Inmediatamente Claire coge a su hijo e intenta evadir su trágico destino huyendo en un carrito de golf. Lamentable. Gracias a dios, Melancholia se choca contra la Tierra y la destruye, llevándose consigo todo tipo de tonterías de las cuales hemos sido espectadores durante dos horas.
Ésta es la parte que habla desde lo individual hasta lo Universal. Qué os voy a contar...

Hace poco vi "El árbol de la vida" del gañán de Terrence Malick. Que es un poco como el prólogo optimista de ésta. Así que "Melancholia" no ha sido un gran esfuerzo de ver. Pero vamos, ambas son un poco dudosas. Dudosas por saber si lo entiendes. Dudosas porque no sabes si realmente no hay nada que entender. Dudosas porque  no sabes si te han gustado o no. Sólo hay algo claro: si no te ha gustado, es que eres un paleto; y si te ha gustado, vas de listo. Tú eliges.

Lo mejor: Lars conmovedor, provocador, desgarrador, taimado y ladino a la par que aséptico.
Lo peor: Tal vez un exceso de bravuconería y engreimiento ocultos tras una máscara de autocomplacencia yerma pero adyacente.
Conclusión: Paleto, vas de listo.

martes, 10 de mayo de 2011

Tokio Blues


Hoy es un gran día para Mouth on Fire! Se une a nuestra familia otro pobre infeliz que desea dejar de lado una vida con futuro para dedicarse a escribir en un blog. Demos la bienvenida a Reckoner, un redactor cuyos cuidados vocablos y refinada poesía harán las delicias de los más exquisitos a la par que desorientará a los menos leídos.. Bravo!








Director: Tran Anh Hung.
Reparto: Ken'ichi Matsuyama, Rinko Kikuchi, Tetsuji Tamayama, Kiko Mizuhara, Kengo Kora, Reika Kirishima

Año: 2010.
BSO: Jonny Greenwood.




Tokio Blues está basada en la novela homónima de Murakami a la que a partir de ahora, y para ir abriendo boca, le quito el Blues y le pongo un Bluff, porque es éso, un gran y dilatado Bluff. No me voy a andar con subterfugios ni soporíferos pasajes literarios para relatar el tedio sufrido en el cine viendo esta prometedora, pero terriblemente decepcionante, película. Mi intención es ahorrarte tiempo, Blogger de mi corasón. Si Tokio Bluff son pequeños esputos pausados, ralentizados,slowmotioneados, el ejercicio aquí es, y perdóname la bizarrada metafórica, pero te recuerdo que esto es "Mouth on Fire" y que la puerta de los cobardes está ahí, justo detrás de ti… Repito: el ejercicio aquí es más bien un vómito directo, con tropezones y bilis putrefacta expulsado todo a reacción . ¡Qué menos después de tan amargo bocado que acentuó mi ya maltrecho y sensible estómago fílmico!. Qué acidez, señor.

Tokio Bluff intenta, sin ningún éxito, hablar de la pausa, el dolor y la desorientación emocional ante la tragedia de la pérdida de las personas queridas. Un escenario en principio terrible, prometedor, con media tonelada de vellos de punta esperando ansiosos en las butacas, pero que el director se ha encargado de dinamitar, decorando la escena con personajes tan irritantes, pusilánimes, incoherentes y tan terriblemente increibles (en el peor sentido posible de la palabra) que no invitan ni a la compasión ni a la empatía. Sólo al asesinato. Diálogos dignos de un disléxico emocional y un tartamudo social. No exagero si digo que muchas veces parecía asistir a aquellos doblajes de El Informal en su época dorada. Recuerdo uno que prometía un momento de dolor, de cuasi lagrimilla y estuve al borde del fallecimiento carcajeante. Decía asi, casi como un verso de Bécquer:

- Te llamo porque mi padre ha muerto, (entre sollozos y lágrimas) prométeme que veremos una película porno, pero muy muy guarra por favor.

Uff… ¿Pero qué mierda es ésta? Ni me produce llanto ni me produce excitación. Si acaso risa. Pensé que en cualquier momento se dirían lo de “¿nos hacemos unas pajillas?“.


La interpretación…¿Qué decir de la interpretación? Si ves el jotapegé del cartel que acompaña el texto verás más expresividad que en toda la película. Era para arrancarse la uñas con palillos. ¡Una sosez…! Sus rostros parecían estar constantemente interpretando un especie de mix entre ese momento en el que te intentas aguantar el eructo y el que precede al dolor cuando te das con el dedo pequeño del pie en un esquinazo. Tran Anh Hung , enfrenta discursos antagónicos en un ejercicio arriesgado con el fin de que se sostegan mutuamente, pero que termina por ser absurdo, innecesario y ridículo. Eso cuando había diálogos, claro, porque a veces se intentaba justificar el aburrimiento visual por el transfondo narrativo y emocional. La capacidad de pasar la frontera del tedio y llevarte al goce en secuencias donde parece que no sucede nada sólo está al alcance de unos pocos, querido Hung. Date cuenta.

No se salva nada. Los personajes aparecen y desaparecen de la narración de forma totalmente injustificada y no se profundiza en ninguno de ellos. Lo mismo me pasa con la banda sonora. Tan potencialmente brillante y a la vez tan desaprovechada, maltratada, amputada y maniatada por los vicios de Hung, que queda en un plano terciario.

Seguir escribiendo sería como esos planos secuencia infinitos injustificadamente, carentes de sentido y lógica, que inundan la pantalla. No te molestes en verla. Es mejor que te vayas a ver una peli porno, pero muy muy guarra, por favor.