jueves, 18 de octubre de 2012

El increíble hombre menguante


Hoy os traigo el clásico más clásico de la ciencia ficción. Una película que por nada del mundo os debéis perder. Olvidad todo lo que he dicho en otras críticas donde os animo a ver otras pelis como la de Cisne negro o Animal Kingdom... ¡nada! pura basura compara con "El increíble hombre menguante". Tontunez y obra de arte nunca han estado tan cerca.

Así sin venir a cuento, el protagonista, Scott Carey, se ve envuelto en una neblina de purpurina y pilla la enfermedad de menguar. Y ya está, para qué dar explicaciones. Esta técnica de que pasen cosas así por que sí fue años más tarde copiada por "Lost".
Bueno, pues poco a poco a Scott le empieza a quedar la ropa grande y se empieza a preocupar. Va al médico con el traje que le queda como un saco pero el doctor no le da importancia. De repente, en la siguiente escena ya mide 1,24 m. El tío está super jodido y preocupado. Aquí llegamos a un momento difícil para el espectador. Entre tanto drama a mí me resultaba difícil no reírme cuando Scott escribe y el lápiz es todo grandote.
A esta altura de metraje, parece que los médicos han conseguido detener su crecimiento inverso y, gracias a una chica de su misma altura que trabaja de friki en el circo,  Scott empieza a aceptar su realidad.

Pero de nuevo ¡revés de la vida!, en la siguiente escena y así por que sí, Scott mide ya unos 15 cm. Aquí ya empieza lo guapo.  El amigo Scott vive en una casita de muñecas hasta que un fatídico día le ataca el gato y, en su huida, cae al sótano de la casa.
Como es tan pequeñito (ahora mide unos 7 cm), no puede huir porque las escaleras son muy altas. Su familia le da por muerto. A partir de aquí, el resto de película es puro oro.

En la soledad e inmensidad del sótano, Scott se vuelve un filósofo. Ya habla en voz en off y se dedica a buscar comida y divagar sobre el universo y su propia identidad. Vive en una caja de cerillas y se hace la ropita con trozos de tela. En plan último superviviente.
Para dar vidilla a la peli, en el sótano vive una araña. Bueno una araña...una cacho de tarántula que me preocuparía vivir en una casa con arañas así. Entonces Scott, por cojones, se empeña en que tiene que matarla. Frases (en off) como: "Tenía un enemigo. El enemigo más temible que nunca vieron ojos humanos..." dan una idea del dramatismo de la situación. Al final, armado con un alfiler a modo de espada, acaba con su némesis y la película se convierte en un auténtico tratado antropológico.
Grandes frases como: "Seguía haciéndome más pequeño, ¿hasta cuándo? ¿Qué era yo? ¿Seguía siendo un ser humano? ¿O era... el hombre del futuro?" hacen que la peli pase de ser una tontunez a ser una auténtica maravilla.

Lo mejor: Absolutamente todas las frases que dice cuando está en el sótano. Se mueven en la delgada línea entre Aristóteles y Dora la Exploradora.
Lo peor: Que alguien se sienta ofendido cuando Scott dice: "Es muy fácil hablar del alma, del espíritu y valores fundamentales... pero NO cuando se mide 1,24 m."
Conclusión: Dudo mucho que a esa cacho de araña se la pueda matar con un alfiler.




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