miércoles, 12 de abril de 2017

Pumping Iron



Amantes de los largometrajes de gladiadores, hoy os traigo una joya del mundo del documental, Pumping Iron. Una película inicialmente perturbadora hasta que pose a pose te va aprisionando entre sus biceps de aceite y normalidad. Y es que, durante los primeros 15 minutos, es inevitable sacarte de la cabeza el pensamiento de: "Qué cojones hago viendo esto". Incluso sobrevuela un inicial sentimiento de pudor ante la posibilidad de que tu abuela pase por delante de la televisión y te sorprenda viendo tal cantidad de hombres semidesnudos. Aunque ya digo que es un sentimiento pasajero, uno de los grandes valores de esta película es normalizar y acercar el culto al cuerpo hasta el punto de que ver a dos maromos darse aceite mutuamente en las cachas traseras no resulte sexualmente tenso.

Vamos a ser realistas, esta película gira en torno a lo fuerte que está Arnold Schwarzenegger y para ensalzar su apolinea figura. Rodada en 1975, se centra en cómo Arnold gana el Mr. Olympia de ese año sin levantarse del sofá. Para los blandengues os explico que el Mr. Olympia es el certamen anual más prestigioso donde se elige al culturista que más pincheroides se ha tomado a lo largo del año.

Es muy interesante el modo piramidal de este documental; nos lleva de fracaso en fracaso (de otros culturistas) hasta llegar a la victoria final (de Arnold) para agrandar aún más si cabe la figura del Número 1.

Fracasos
Este es el grupo de los que se dejan los cuernos en el gimnasio. Gente de a pie que se apuntó al gym y no supo darse de baja.
Empezamos con Mike Katz, padre, profesor de escuela, bizco y calvo con melena rubia a lo Hulk Hogan. A pesar de estar como un tanque de fuerte, no es profesional todavía. Un claro ejemplo de persona a la que no le pega estar tan exageradamente fuerte. Fracaso.
Seguimos con Franco Columbu, un italiano gran amigo de Arnold e igualmente musculado aunque con un hándicap insalvable, mide metro y medio. Una condición que, al lado del gigante austriaco, le hace parecer un Madelman. Franco Columbu viene de un pueblo de Italia como el de El Padrino, donde estar tan fuerte solo le vale para impresionar a los paisanos de la zona. Fracaso.
Y por último, el gran rival de Arnold, Lou Ferrigno, un italo-americano con más pelo que una oveja. Lou entrena en un gym que parece la sala de espera de Saul Goodman, siempre bajo la atenta mirada de su padre. Éste, que viste chándal con camisa, le mete mucha caña, pero Lou no da para más y al final no es capaz de destronar al rey. Lou Ferrigno será recordado más tarde por pintarse de verde para interpretar a Hulk. Fracaso.

Éxito
Tras pasarse todo el documental echándose la siesta, Arnold Schwarzenegger se levanta, se quita la camiseta, eclipsa el sol con su deltoides y, como todos esperábamos, gana el Mr. Olympia de 1975.


Lo mejor: Mostachos, blancos, afros, calvos con melena, negros, patillas, rubios, raya en medio... Eso era variedad. Ahora todos los culturistas son calvos y marrones.
Lo peor: Se nota un vergonzoso favoritismo hacia Arnold por parte de público y jurado. El propio presentador del certamen da paso a su entrada refiriéndose a él como "único e insuperable", algo que no hace con ningún otro contendiente.
Conclusión: Muchos culturistas se dieron cuenta, tarde, de que el Gobierno no da subvenciones por estar fuerte.


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