jueves, 13 de septiembre de 2012

Manolete



Llevaba seis años en un sinvivir. Mi vida ha estado vacía.  Un oscuro y tenebroso infierno a la espera de este estreno...
Por fin, empieza la película. Créditos iniciales hechos con el editor de vídeo del Windows 98... vamos que no aguanto... una música de feriante... vamos coño que empiece ya... imágenes de Penélope Cruz (Pe) fornicando... vamos... imágenes de toreros... espera... ¡Ahí está! Adrien Brody. El cuarto Califa. Manuel Laureano Rodríguez Sánchez. ¡Manolete!

Sinceramente, creo que esta película surgió así:
-Tú tronco, ¿has visto cómo se parece el Adrien Brody ese a Manolete, el que era torero?
-Hostias es verdad. Lo clavaría.
-¿Tú no tienes un primo que hace películas?
-Hombre, no es del todo director... Hace guiones y mierdas así...

Y así tenemos esta obra maestra que aporta más bien nada sobre la historia del torero, y menos aporta aún a la grandeza del cine. Una oda (toma ya) al amor de medio pelo entre Manolete y Lupe Sino (Pe).

Así empezamos a conocer la forma de ser de estos personajes históricos y quienes les rodean. Por ejemplo, que Manolete si no va con traje (de luces o de gala), va en pijama. Recordemos que por aquella época el chándal no existía. Otro dato importante para el devenir del Siglo XX es que Lupe Sino siempre iba despeinada y llevaba un diente de oro. Santiago Segura interpreta al inventor de los rayos UVA. Y Juan Echanove interpreta al proveedor de cigarrillos de Manolete. Así, conformada esta cuadrilla y conocidos sus roles en la Historia Moderna de España, entramos en una primera hora de película de idas y venidas amorosas y de saltos en el tiempo bastante confusos.

Pero a la hora de película (que ya está bien) el director se cansa de tanta nadería y decide que ya va siendo momento de llevar al tío Adrien a Linares. Este es el punto álgido del telefilme. Manolete contra Islero. Rocky contra Apollo.
Como bien es sabido, le pilla el toro con todo el equipo y le tienen que llevar al hospital. Aquí la película se detiene y nos tiramos veinte minutos con Manolete en el quirófano y a Pe mirándolo a través de unas puertas por las que entran y salen médicos y monjas y tal. Se hace como un juego eterno de miradas y sonido de puertas lamentable. Es más, yo creo que hay fotogramas que se repiten y todo.
Al final Manolete hace un amago de resucitar (¿eso pasó de verdad? Lo dudo) pero nada... Imágenes de la época en blanco y negro del entierro al estilo "Amar en tiempos revueltos" y funcionando.

Lo mejor: Al que hace de Dominguín te dan ganas de darle un puñetazo en tol careto. Gracias a esto empatizas más con Manolete.
Lo peor: El momento John Woo en el que Manolete suelta unas palomas blancas en el ruedo. ¿Eso lo hacen los toreros de verdad?
Conclusión: -El otro día fui a Correos a recoger un paquete y ¿a que no sabes qué había en el paquete? -No se, ¿el qué? -¡Los cojones de Manolete!! jajajajajaja ...



2 comentarios:

  1. Buá, esta película ha tenido un devenir que ni te cueno...seis años de retraso, denuncias, juicios, desfalcos, 21 millones que se fueron misteriosamente de paseo y no volvieron, etc. Y eso por no hablar de que sus artífices no la quieren recordar ni en pintura (no creo que salga ni en sus fichas de IMdb). Pensaba verla; pero gracias a usted me lo voy a ahorrar.

    Un saludo, maeztro!

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  2. muy buena critica. me parto!

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