jueves, 18 de julio de 2013

The Purge


Año 2022. La desigualdad social, la crisis económica y la delincuencia son tales que el gobierno de los Estates se ve en la obligación de dejar de hacer el sinvergüenza y ponerse a trabajar en una solución. Obviamente, tras años de incompetencia política, a lo único que llegan es a la lamentable conclusión de que lo mejor para el país es: Permitir el crimen una noche al año.

Imaginaos al propietario de, por ejemplo, una panadería. Pues ya sabe que año sí, año también, se la van a saquear para. posteriormente, prenderla fuego de manera totalmente lícita.
A mí personalmente me cuesta entender qué beneficio puede obtener el dueño de este negocio teniendo que reconstruir su local año tras año. ¿Qué compañía de seguros querría hacerle una póliza? Este padre de familia, marido, emprendedor, trabajador y, posiblemente, portador de bigote, no le quedaría más remedio que jugarse la vida una noche al año y plantarse con su escopeta en la puerta de su humilde panadería para salvar su futuro.

El caso es que si lo dice el sucesor de Obama, se hace y punto. Así, llegada la noche de "la Purga", cada ciudadano decide qué hacer. Unos salen a matar, a saquear, a violar o todo a la vez. Siempre recordemos, por el bien de América (del Norte). Obviamente otra gran parte de la población decide, hábilmente, encerrarse en sus casas. Como es el caso de la familia protagonista, americana y pudiente. Los Sandin.

Con lo que no contaba el patriarca Sandin, es que el problema les viene de dentro. Tiene un hijo con un grave retraso, una hija que es mala actriz y una madre poco hábil en cuanto a proteger el núcleo familiar se refiere. Con este plantel, la casa fortificada donde pensaban pasar una noche segura se convierte en un auténtico coladero de vagos y maleantes.

Así asistimos a un ir y venir de despropósitos. Una familia incapaz de permanecer unida en una misma habitación tiene poco futuro en el difícil propósito de sobrevivir. Es por eso por lo que durante todo la película hacen más el ridículo que otra cosa. Queda claro que el padre se saltó el servicio militar cuando ves que necesita cien balas para matar a una chica armada con una careta y un camisón. O cuando la madre, a pesar de ser Cersei Lannister y llevar una pistola en cada mano a lo Lara Croft, se ve incapaz de fumigar a nadie. Aún así, las bajas de la familia Sandin son sorprendentemente escasas.

Finalmente, la noche acaba y a las siete en punto de la mañana todos se despiden cordialmente y aquí no ha pasado nada. Al día siguiente las acciones subirán, el IVA bajará y el vecino que ayer intentó matarte hoy te cocinará un delicioso pastel de manzana.

Lo mejor: De nuevo, Estados Unidos nos da la clave para una feliz reactivación económica.
Lo peor: Tener un hijo tonto.
Conclusión: Esta medida tan sólo queda elegante en los maravillosos Estates Unidos donde las armas de fuego son el día a día. Aquí en España (como no somos tan adelantados) nos tendríamos que conformar con salir a la calle a tirar piedras y romper papeleras.

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